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  La casa de mamá Icha: El hogar de los sueños Orlando Mora El fallecido director de cine colombiano Luis Ospina dedicó dos de sus mejores películas a desmontar los procedimientos narrativos con que se construyen los trabajos documentales y los de ficción, enseñando con clarividente pedagogía que ellos son comunes y que se pueden utilizar a voluntad del autor para conseguir resultados creativos diferentes. Con Agarrando pueblo (1978) y Un tigre de papel (2003) exploró con lucidez las porosas fronteras de esas dos modalidades cinematográficas, ambas relacionadas por vías diferentes con el concepto de realidad. Jean-Luc Godard alguna vez también se había preguntado por cuánto de documental hay en una ficción y cuánto de ficción en un documental. La referencia anterior viene a propósito de La casa de mamá Icha , la hermosa obra que acaba de estrenar en las salas comerciales el director Oscar Molina. Si bien se trata de un documental, por la manera como se ha concebido y realizado
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  Retrato de una mujer en llamas: La memoria del amor Orlando Mora Poco a poco van encontrando espacio en la cartelera comercial las películas que se habían quedado atascadas con ocasión del cierre de las salas en marzo del año pasado. En las últimas semanas se han estrenado algunos de los títulos salidos del festival de Cannes del 2019 y que normalmente hubieran debido exhibirse en los primeros meses del año siguiente, entre ellas esta obra de la directora Céline Sciamma. Si bien el cine anterior de la realizadora francesa había tenido resonancia y acogida favorable en la crítica especializada, con Retrato de una mujer en llamas está alcanzando la audiencia de público que no habían logrado sus tres películas anteriores, ninguna de las cuales hasta donde recuerdo alcanzó a estrenarse en el país. Tal vez se justifique empezar por indagar en las razones que expliquen la mayor aceptación de su cuarta película, que nada tiene que ver con la calidad, reconocible ya   en sus tres t
Nomadland: Los caminos de la soledad Orlando Mora Sobre un fondo negro y luego de algunos pocos créditos aparece un aviso a partir del cual se pone en marcha la trama de Nomadland . Se le allí que en enero del 2011 y luego de ochenta y ocho años de funcionamiento, una empresa en Nevada cerró definitivamente sus instalaciones, abandonando el pueblo que se había construido a su alrededor. A continuación y en cuatro o cinco planos se nos presenta a Fern, la protagonista, una viuda que ahora sin marido y sin casa decide recoger algunas pertenencias e iniciar un viaje hacia el lugar que decida el azar, teniendo una furgoneta como su nuevo y único hogar. Cuando ella arranca, la cámara la capta en un paisaje inmenso y solitario en el que el carro de Fern es apenas un detalle perdido en la distancia. Hay tres cosas en ese inicio que definen las líneas que articulan este trabajo con las dos obras anteriores de la directora, la china de nacimiento Chloé Zhao: la vinculación de sus historias con
  El adiós de Bertrand Tavernier: Luto en la cinefilia Orlando Mora El pasado 25 de marzo falleció a los 79 años el francés Bertrand Tavernier, una figura absolutamente insular en el conjunto de la cinematografía mundial. Se reunían en él facetas de muy rara concurrencia y que tal vez difícilmente vuelvan a juntarse en el futuro. Tavernier había nacido en 1941, momento para el cual los realizadores que detonarían la denominada Nueva Ola Francesa entraban en la adolescencia. Merced a esa cercanía de edad la ubicación del autor de El juez y el asesino debe fijarse en relación con la generación de Jean-Luc Godard, Francois Truffaut, Louis Malle, Alain Resnasis y en general del grupo que detonó y alimentó la Nouvelle Vague , el movimiento de renovación más importante que haya conocido el cine en las últimas siete décadas. Varios son los puntos que aproximan a Bertrand Tavernier con los realizadores de la Nueva Ola . Uno de los más visible es la manera como ellos llegaron a la dirección,
                                    Entrevista con Javier Espada               La muerte de Jean Claude Carrière y El último guion Orlando Mora El pasado 8 de febrero falleció en Paris, a sus 89 años, el escritor y guionista Jean Claude Carrière. Cuando se habla del francés salta a la memoria de inmediato su amistad y estrecha colaboración con Luis Buñuel, a quien acompañó en el tramo final de su carrera artística a partir de 1963. Sin embargo, la obra de Carriere abarca mucho más que el trabajo con Buñuel y su extensa filmografía junto a muchos de los grandes nombres del cine contemporáneo (Louis Malle, Milos Forman, Jean-Luc Godard, Volker Schoendorf, Michael Hanecke) alcanza para afirmar sin asomo de duda que Carrière puede ser, quizás, el mejor guionista del cine europeo de las últimas décadas. Javier Espada es un cineasta español que ha ejercido por voluntad propia de curador de la obra de Buñuel, dedicando su vida a cultivar la memoria del autor de Los olvidados . En el
  El agente topo: Una pequeña joya en Netflix Orlando Mora      En razón de las tareas que ejecutaba como programador del Festival de Cine de Cartagena estuve cerca de los inicios en el documental de la chilena Maite Alberdi. En El salvavidas, su primer largometraje, ya se percibía la voluntad de hacer de la paciencia el recurso necesario para captar la realidad en el momento en que los hechos cobraran pleno sentido. Más que partir de ideas a priori, lo suyo estaba en esperar a que sucediera algo, quizás no se sabía exactamente qué, pero que terminaría por acontecer y allí estaría ella con la cámara para capturarlo. En los escasos tres años que pasan entre El salvavidas y La once en el 2014 se observa un salto cualitativo que da cuenta de una directora con maneras propias a la hora de acercarse a los temas que quiere tratar. De ellas valdría la pena destacar su interés en situaciones de grupo, en colectivos, pero no para indagar en razones o causalidades ni ocuparse de ellos desde el p
  Todos los muertos: Los rastros del pasado Orlando Mora De las varias funciones que cumplen los festivales de cine tal vez la más útil sea la de otorgar visibilidad a películas de cinematografías periféricas, provenientes de países que no disponen de grandes presupuestos para invertir en publicidad. La sola inclusión de un título en alguna sección oficial de un festival mayor otorga una especie de aval de garantía, suficiente para facilitar su distribución y que pueda llegar al público que se interesa en el llamado cine de autor. Si el filme brasilero Todos los muertos aparece en la plataforma de streaming Mubi desde la semana pasada, ello se debe a su participación en la competencia oficial de la Berlinale del 2020 y en Horizontes Latinos del festival de San Sebastián del mismo año. Sin esos reconocimientos la película se hubiera perdido en las mismas sombras en que permanecen los más de cien títulos que ese país realiza cada año. Debo confesar que desconozco la totalidad d