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Crímenes del futuro: El submundo de Cronenberg Orlando Mora Vaya por delante el reconocimiento de que David Cronenberg es uno de los maestros indiscutibles del cine contemporáneo, en el sentido de que sus películas   se despliegan como un referente del trabajo de cineastas jóvenes atraídos por sus   líneas temáticas y   su notable solvencia   en lo que toca con estructura narrativa, dirección de actores y puesta en escena. Sospecho que no resultará fácil para el espectador que desconozca la obra anterior del canadiense acercarse a Crímenes del futuro , filme que despertó reacciones dispares con ocasión de su estreno mundial en el festival de cine de Cannes en el pasado mes de mayo. La crudeza de muchas de sus imágenes y el sentido mismo de la historia bien pueden extraviarse a los ojos de quien las contemple sin la noción previa de que suponen otra incursión en un universo que el director conoce y en el que ha buceado a lo largo de su dilatada carrera.   A Cronenberg le interes
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Soy tu hombre: El futuro en presente Orlando Mora Decir que el cine alemán es un desconocido entre nosotros es repetir una obviedad. Son raras las ocasiones en que uno de sus títulos aparece en nuestra cartelera   comercial y ese sería el primer valor a destacar en el caso de Soy tu hombre , estrenada hace pocos días en el país. Precedida de su estreno mundial en el Festival de Cine de Berlín en el año 2021, evento en el que su protagonista Maren Eggert obtuvo el Oso de Plata a mejor actuación, seguramente ese antecedente y su candidatura como mejor película extranjera en el Oscar de este año explican el privilegio de que la obra de la directora María Schrader alcance exhibición en el circuito nacional de salas. Considero conveniente al acercarse a un filme disponer de referencias que ayuden a perfilar el contexto en que se inscribe, herramienta de probada utilidad para una más rica aproximación interpretativa al texto cinematográfico. En el caso de esta película lo desconozco to
  Todo a la vez en todas partes: Más de lo mismo Orlando Mora Normalmente no tendría que interesarme en esta película norteamericana de   Dan Kwan y Daniel Scheinert, quienes firman como guionistas y directores bajo el nombre de los Daniels. Llegué a ella por referencias entusiastas que la celebran como una obra de rasgos excepcionales. “Probablemente la película del año”, leí en algún lado. “Un triunfo de la narración cinematográfica. Es una delicia de principio a fin”, escribió   alguien más. El esfuerzo habrá que enderezarlo a tratar de entender las razones que median en una valoración que roza el disparate. Personalmente no encuentro cosa alguna merecedora de elogio ni desde el punto de vista de la temática de que se ocupa ni desde el punto de vista de la puesta en escena   y de la realización. Se trata de un producto comercial más, tocado por lo que algunos consideran la gracia de la provocación, el exceso y el mal gusto. Habría que empezar por puntualizar el contexto en q
  Adiós, señor Haffman: Lo teatral en el cine Orlando Mora Se mantiene por fortuna en segunda semana de exhibición   la película francesa Adiós, señor Haffman de Fred Cavayé, un director acostumbrado en su país a lograr cifras importantes de espectadores. Desconozco si alguno de sus títulos anteriores se ha estrenado entre nosotros, pero es evidente que se trata de un realizador con oficio y supongo que su cine cuente con virtudes que expliquen el buen destino en la taquilla. Adiós, señor Haffman las tiene. El nuevo filme de Cavayé se basa en una obra de teatro de idéntico título de Jean-Philippe Daguerre estrenada en el 2016 y que contó con muy favorable acogida de la crítica francesa. Al no haber leído la pieza original resulta imposible juzgar qué tipo de adaptación se hizo en esta oportunidad, aunque los rastros de su origen teatral son fáciles de percibir a la largo de la película. Tal vez no exista un mejor medio para volver conscientes las especificidades del lenguaje
  Luis Alberto Álvarez: El vacío de una larga ausencia Orlando Mora El pasado 23 de mayo se cumplieron 26 años de la muerte de Luis Alberto Álvarez, sin dudas el   crítico de cine más lúcido e influyente del país hasta la fecha, cuya temprana desaparición ha dejado un vacío que con el paso del tiempo se incrementa. Si empezara con una declaración   de impudicia personal, diría que cada vez siento más su ausencia y que extraño nuestras largas conversaciones sobre películas y directores, identificados por nuestro amor al cine como base de cualquier actividad crítica, siguiendo la definición que alguna vez dio francés Jean Douchet de la crítica de cine: El arte de amar. Pero más allá de lo personal, pienso que reina hoy una gran confusión acerca de los valores artísticos del cine y sobre el paradigma de lo que es en estos tiempos una buena película, confundidos a partir de los cambios tecnológicos y de los hábitos de su consumo, los que evolucionan a una velocidad que una crítica ca
  El buen patrón: Los juegos del poder Orlando Mora En los pasados premios Goya del cine español El buen patrón arrasó con veinte nominaciones   y al final con varios de los reconocimientos más importantes: mejor director, mejor película, mejor guion y mejor actor. Seguramente merced a esas distinciones ahora disfrutamos del placer de ver en las pantallas comerciales la obra de Fernando León de Aranoa. No conozco cuántas películas del madrileño se hayan estrenado en el país. Creo recordar que lo fueron Los lunes al sol (2002), su mejor trabajo hasta la fecha y tal vez Barrio (1998), pero en general su cine bien puede calificarse de inédito. De allí que   la exhibición de El buen patrón sea una ocasión propicia para acercarse a un director que a sus cincuenta y cuatro años   luce como figura central del actual cine español. De los rasgos que distinguen la obra de Fernando León de Aranoa nos detendremos en dos de los más característicos: su interés   en la realidad y   las do
  La peor persona del mundo: La vida en otra parte Orlando Mora No hay obras, hay autores. Bajo este postulado tomado de Jean Giraudoux y la idea expresada por Alexandre Astruc de la cámara-estilógrafo crearon los futuros jóvenes directores franceses en los años cincuenta la denominada política de cine de autor, según la cual   las películas tienen un autor y ese autor es el director, adscripción que sorprendió a muchos en razón del carácter ostensiblemente colectivo de su realización. Sin pretender que cada obra deba analizarse en función de los antecedentes de quien la suscribe como director, no hay duda que esa metodología ha sido útil desde entonces para los avances de la crítica cinematográfica. Se incurre en esta digresión para hablar de La peor persona del mundo , un filme noruego que todavía se mantiene en la cartelera local y que merece ser recomendada sin vacilaciones. Seguramente será uno de los mejores títulos que podrán verse   en las salas en este año   y colocará e